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Fuente: euautomation.com

Industria 4.0 se ha convertido en una expresión que nos encanta odiar. El término se ha utilizado para describirlo todo, desde la automatización modular a la computación en nube, por lo que no tiene el mismo significado para todo el mundo.

Cuando se acuñó el término Industria 4.0 en una conferencia de prensa en la Feria de Hannover de 2011, pocos se dieron cuenta del impacto duradero que tendría en la industria tal y como la conocemos. No solo puso en marcha una serie de iniciativas por parte del Gobierno alemán, englobadas en la denominada «Plattform Industrie 4.0», sino que también fue un estímulo para que el resto del mundo adoptara medidas.

El Reino Unido, por ejemplo, lanzó una estrategia industrial centrada en ampliar los límites de la inteligencia artificial y la energía renovable. Como parte de esta estrategia se van a realizar inversiones en muchas áreas tecnológicas nuevas, entre ellas las inversiones prometidas de 400 millones de GBP en infraestructura de recarga de vehículos eléctricos y de 176 millones de GBP en conectividad móvil 5G.

Fuera de Europa, Estados Unidos ya ha utilizado la digitalización para ayudarse a sí mismo a recuperarse del declive que sufre su industria manufacturera desde hace ya dos décadas, durante las que se han perdido millones de puestos de trabajo. El programa Manufacturing USA (Fabricando EE. UU.) ha creado institutos tecnológicos que son pioneros en el campo de la investigación y la comercialización de tecnologías como la energía limpia, los materiales de un solo componente y materiales compuestos, los semiconductores y la electrónica híbrida flexible.

Una industria fragmentada

A pesar de la rapidez con la que avanza la digitalización en algunos países, en otros sigue en pañales. Por ejemplo, hace tan solo unos años que Italia lanzó una iniciativa oficial y aún no ha conseguido la financiación que necesita. En Francia pasa algo parecido: aunque ha hecho grandes progresos en el desarrollo de sensores autónomos capaces de captar energía, debe solucionar su falta de mano de obra con las cualificaciones tecnológicas adecuadas si desea crear una industria digital verdaderamente próspera.

Estas dificultades son una indicación de que los países están siguiendo rutas diferentes para digitalizarse. Si no se abordan estos problemas, la fragmentación resultante que se producirá entre naciones podría retrasar el avance de las iniciativas de cambio que hay en marcha por todo el mundo. Para hacer frente a esta situación hace falta un liderazgo realmente firme que aporte un enfoque coordinado.

Esta fragmentación se debe en parte a que las sucesivas Revoluciones Industriales son cada vez más cortas. Mientras que la Primera Revolución Industrial, en la que se utilizaba el vapor como energía, duró alrededor de 80 años, la Segunda, que fue responsable de la producción en serie, duró alrededor de 44, y la Tercera, también conocida como era de la información, duró alrededor de 31 años.

Para arrojar luz sobre este asunto y brindar a los ingenieros y líderes de la industria conocimientos exclusivos sobre las tendencias y previsiones de la digitalización, hemos publicado hace poco nuestro segundo libro: 4.0 Sight: Digital industry around the world.

Este libro no solo aborda las últimas tendencias de la automatización, sino que también analiza las nueve principales tecnologías que están cambiando la industria tal y como la conocemos. También hemos realizado entrevistas a expertos destacados de empresas como ABB, Toshiba Machine, Renishaw y GE, así como proporcionado nuestras predicciones sobre la industria para los años venideros.

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