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Fuente: euautomation.com

En 1982, Eli Lilly comercializó uno de los primeros medicamentos biológicos, la insulina, para alargar la vida de los pacientes con diabetes. Actualmente, disponemos de más de 2700 medicamentos biológicos, que están cambiando la vida de pacientes con enfermedades como el cáncer, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple.

En abril de 2018, GE Healthcare lanzó su “fábrica modular” lista para funcionar con el objetivo de acelerar la producción de tratamientos basados en vectores virales. Esta no es la única empresa que aprovecha la tecnología para aumentar la productividad en la fabricación biofarmacéutica. En 2018, la FDA adjudicó cinco subvenciones a centros de investigación para que estudiasen y recomendasen mejoras para la fabricación continua de productos biológicos.

La automatización es fundamental para que el sector de la fabricación biofarmacéutica realice las mejoras que necesita, como una mayor eficiencia y capacidad, al tiempo que mantiene una alta calidad de los productos. Otros sectores de fabricación, como la automoción, la alimentación y la electrónica, ya han equipado sus fábricas con tecnologías de automatización. Sin embargo, el sector de la fabricación biofarmacéutica ha tenido dificultades para hacer lo mismo.

Facilitar la flexibilidad supone un reto considerable para los fabricantes biofarmacéuticos. A medida que la medicina personalizada se vuelve más popular, los productos se fabrican en menores cantidades. La producción a pequeña escala exige la fabricación de varios productos en una sola línea de producción, sometida a cambios rápidos.

La flexibilidad se puede alcanzar fácilmente en un flujo de trabajo automatizado. La tecnología de aprendizaje automático permite adaptar los equipos a los cambios que se producen en las especificaciones de los productos, los equipos y el entorno circundante, de modo que se pueda modificar una línea de producción conforme a los requisitos de la medicina personalizada.

Es hora de automatizar

Los sensores conectados permiten recopilar una enorme cantidad de datos que, posteriormente, se pueden almacenar y analizar con un software de control de supervisión y adquisición de datos (SCADA). Las conclusiones extraídas de los análisis de datos pueden fundamentar actuaciones automatizadas que mejoren los procesos de fabricación.

En las plantas de fabricación biofarmacéutica, los datos se pueden usar para conocer más a fondo los procesos y mejorar los parámetros de estos. También se pueden usar para garantizar la calidad y el cumplimiento de los reglamentos. Por ejemplo, los fabricantes pueden recopilar datos de biorreactores para realizar un seguimiento de la producción microbiana, optimizar el proceso y garantizar una alta calidad del ingrediente farmacéutico activo resultante.

Mantenerse a la vanguardia

El rendimiento de los equipos es una variable fundamental que repercute en la calidad de los productos biofarmacéuticos. Los fabricantes pueden usar sensores que recopilan datos sobre el estado de los componentes individuales y un sistema SCADA para implementar una estrategia de mantenimiento predictivo. El sistema alertará a los ingenieros en caso de que se produzca un fallo del componente, lo que les permitirá pedir una pieza de repuesto a un proveedor de confianza y resolver el fallo antes de que repercuta en la calidad o conformidad del producto.

Además de la recopilación y tratamiento de datos, la automatización ofrece la posibilidad de llevar a cabo actividades que tradicionalmente realizaban los humanos, lo que permite una exactitud y precisión mucho mayores, algo fundamental en la fabricación biofarmacéutica debido a los reglamentos vigentes en el sector y la necesidad de homogeneidad entre lotes.

Una vez que los fabricantes biofarmacéuticos hayan automatizado los procesos individuales, deben plantearse conectar estos procesos mediante la tecnología de la Industria 4.0. Este nivel de automatización permite la transición del procesamiento por lotes al procesamiento continuo y aumenta considerablemente la productividad, al tiempo que ahorra dinero en el trabajo manual.

La tecnología avanzada aporta una mayor eficiencia, productividad y calidad del producto, lo que la convierte en algo prioritario para empresas como GE Healthcare, que aspira a satisfacer la creciente demanda de productos biofarmacéuticos. Automatizar una fábrica no tiene por qué suponer una enorme inversión. Con objeto de dar los primeros pasos, los fabricantes biofarmacéuticos deben adquirir sensores para conectar sus equipos y recopilar datos valiosos que puedan aprovecharse para mejorar los procesos de fábrica.

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