Lobby 33, Piso 8 Av. Patria #1891, Conjunto Real Acueducto Zapopan, Jalisco. (33)3111 6800 contacto@grupoabsa.com
Fuente: euautomation.com

Gracias a los rápidos avances en las comunicaciones y la tecnología de la información, los fabricantes ya pueden operar a un nivel realmente global, obteniendo materiales de donde resulta más práctico y ampliando su base de clientes internacional. No obstante, también deben adaptar su oferta a las tendencias locales, previendo qué artículos van a tener más demanda en una zona concreta y ajustando sus existencias en consecuencia. Neil Ballinger, responsable de ventas en Europa de EU Automation, explica las ventajas de una cadena de suministro que funciona a nivel mundial, pero que reacciona ante la demanda local.

En un mundo dominado por la conectividad y las tecnologías de la información, se promueve de forma natural que las relaciones políticas, económicas y sociales adopten una visión global y sean paulatinamente más interdependientes. Eso es lo que caracteriza a la globalización, un término que comenzó a emplearse con su connotación económica durante la década de 1980 y que, desde entonces, está cada vez más extendido.

Para el sector de la fabricación, la globalización ha comportado numerosas ventajas, como la posibilidad de acceder fácilmente a conocimientos técnicos y aprender de países que están a la vanguardia en automatización y digitalización. Asimismo, en un mundo globalizado resulta más sencillo comunicarse con los socios empresariales en tiempo real, sin importar dónde se encuentren. Esto beneficia claramente las transacciones empresariales y contribuye a crear confianza entre los socios comerciales.

Sin embargo, uno de los aspectos más controvertidos de la globalización es la amenaza de la homogeneización. En una sociedad globalizada, se suelen producir y distribuir los mismos productos en mercados muy diferentes, sin prestar demasiada atención a las preferencias y hábitos de los consumidores finales. A la larga, esto puede repercutir negativamente en las ventas e impedir que las empresas se consoliden realmente en un lugar determinado.

Por tales motivos, ha surgido recientemente un nuevo término para designar la posibilidad de operar a escala global, pero prestando especial atención a los mercados regionales: ha llegado la era de la «glocalización».

Piense a nivel global, pero actúe a nivel local

Hay varios factores que han impulsado el cambio de lo global a lo «glocal». En primer lugar, durante los últimos años se ha puesto de manifiesto que el hecho de ignorar las condiciones de los mercados locales puede afectar negativamente a las empresas, conllevando problemas en el funcionamiento y la cadena de suministro. En segundo lugar, hay una mayor atención pública ante la necesidad de apoyar las economías nacionales y regionales obteniendo materias primas a nivel local, lo que también puede contribuir a una simplificación de la cadena de suministro y a la reducción de los gastos de flete.

En realidad, la «glocalización» no es algo nuevo, ya que las empresas multinacionales siempre se han visto obligadas a adaptar su producción a los requisitos locales. Por ejemplo, los fabricantes de automóviles tienen que diversificar su oferta basándose en normativas específicas, y el ejemplo más obvio es decidir en qué lado colocan el volante o si el velocímetro indica millas o kilómetros por hora.

La novedad es la repercusión que el modelo de negocios «glocal» está teniendo en la gestión de la cadena de suministro, ya que los fabricantes aspiran a conseguir una cadena de suministro que sirva a nivel global, pero que se adapte a la demanda local.

¿Puede ayudar la automatización en este sentido?

Las empresas necesitan sistemas de distribución y gestión de inventarios que puedan rastrear productos a nivel global, lo que implica ofrecer visibilidad en todos los eslabones de la cadena de valor, independientemente de su ubicación geográfica. No obstante, estos sistemas también deben ser capaces de adaptarse a las tendencias locales, previendo la demanda de determinados artículos en zonas concretas y gestionando las existencias en consecuencia.

Para conseguir el nivel de rastreabilidad y flexibilidad que una cadena de suministro «glocal» requiere, es necesario analizar los datos sobre el comportamiento de los consumidores en tiempo real y ser capaces de llevar rápidamente los artículos a los lugares en que se necesiten. Las tecnologías de automatización pueden ayudar a crear lo que se conoce como cadena de suministro cognitiva, en la que todas esas complejas operaciones están completamente digitalizadas.

Un ejemplo es la tecnología de envíos anticipados de Amazon, que permite a este gigante de la logística prever la demanda basándose en los macrodatos recopilados mientras los clientes navegan por su sitio web, introduciendo información de contacto y dejando reseñas. Sin embargo, Amazon no es la única empresa que utiliza la automatización para gestionar sus existencias de forma más eficiente.

Macrodatos y macrodesafíos

Las cadenas de suministro plenamente automatizadas, o cognitivas, pueden integrarse a la perfección en un modelo de negocio «glocal» y ofrecer una serie de ventajas. Sin embargo, aún no están generalizadas.

Uno de los mayores retos por superar es la mala calidad de los datos a disposición de los fabricantes. Dada la gran velocidad con la que cambian las tendencias de consumo, un enfoque estadístico basado en datos históricos ya no es suficiente para pronosticar la demanda. Los macrodatos pueden ayudar a modernizar ese enfoque, pero solo si los datos se procesan lo suficientemente rápido como para reaccionar ante los rápidos cambios de los mercados locales.

Otro problema habitual es una comunicación deficiente entre los distintos eslabones de la cadena de suministro. Los eslabones ubicados en diferentes áreas geográficas pueden emplear toda una serie de sistemas de planificación de recursos empresariales (PRE) que van desde hojas de cálculo Excel hasta decenas de diferentes soluciones de software patentado o de código abierto. Eso ocurre sobre todo en el caso de las empresas que han crecido gracias a adquisiciones, lo que actualmente es muy común.

Por suerte, las tecnologías inteligentes pueden ayudar a los fabricantes a superar algunos de estos retos. Por ejemplo, es posible implantar una solución de gestión del suministro general que recopile y analice datos de todas las fuentes, reduciendo así el problema relacionado con la heterogeneidad de los sistema PRE existentes.

Los fabricantes también pueden emplear tecnologías digitales para ayudar a sus empresas a reaccionar ante situaciones imprevistas. Por ejemplo, se pueden usar gemelos digitales para analizar los problemas con el suministro y la distribución, e incluso es posible utilizar conjuntos de datos ficticios para crear una serie de posibles situaciones y ver de qué forma reaccionaría ante ellas la cadena de suministro. De esta forma, los fabricantes pueden estar más preparados ante las condiciones del mercado que cambian tan rápido.

Al superar algunos de los desafíos más habituales de la gestión del suministro, los fabricantes pueden afrontar favorablemente el cambio de global a «glocal». Las cadenas de suministro cognitivas son un paso fundamental en esta dirección, ya que permitirán a las empresas satisfacer las necesidades de una clientela cada vez más diversa.

A %d blogueros les gusta esto: