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Fuente: euautomation.com

Una encuesta reciente llevada a cabo por The Vegan Society concluyó que uno de cada cinco adultos británicos ha reducido la cantidad de carne que compra. Por otro lado, actualmente cerca del 13 % de la población británica elige opciones sin carne o sin lácteos cuando come fuera.

Las investigaciones ha vinculado las dietas veganas con una tensión arterial y unos niveles de colesterol más bajos, así como índices inferiores de enfermedades cardiacas, diabetes de tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Esto, combinado con una preocupación cada vez mayor por el bienestar animal y los efectos medioambientales de los productos animales, ha conducido a un incremento de la demanda de dietas veganas en todo el mundo. En la actualidad, cerca del 0,5 % de la población mundial es vegano, lo que se traduce en un millón de personas. Sin embargo, el veganismo no es la única tendencia en crecimiento dentro del sector de los alimentos y bebidas. Los consumidores optan por diversas dietas especializadas, como la vegetariana, la que no contiene gluten o el «clean eating».

Dado que los consumidores están haciendo que aumente la demanda de alimentos especializados, los fabricantes de alimentos y bebidas están teniendo que adaptar sus cadenas de suministro para adecuarse a estos nuevos requerimientos.

Trazabilidad

La trazabilidad verifica el historial y la localización de un producto mediante una identificación registrada y documentada. En Europa, la trazabilidad está recogida en la legislación alimentaria general, y en los EE. UU., la gestiona la Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA). Hace poco, la Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos de China (CFDA) también emitió unas directrices sobre trazabilidad para la fabricación de alimentos, lo que constata su importancia a nivel mundial.

Los consumidores quieren saber de dónde proceden sus alimentos, cómo se han producido y ser capaces de comprobar el recorrido que hacen. Por suerte, los avances respecto al Internet de las cosas (IoT), los datos masivos y la computación en la nube ofrecen una solución.

La trazabilidad también ayuda a los fabricantes de alimentos y bebidas a gestionar la contaminación. Aparte de los alimentos veganos, también están en auge los productos sin gluten. En ciertos casos, se debe a intolerancias o enfermedades, como la celiaquía. Los fabricantes deben disponer de pruebas que evidencien que sus productos especializados no son perjudiciales para aquellos consumidores con necesidades dietéticas concretas. Una de las principales formas es asegurarse de evitar la contaminación cruzada.

Recopilación de datos

Actualmente, los consumidores pueden escanear la etiqueta de un producto con una aplicación en sus smartphones y rastrear el recorrido que ha hecho por toda la cadena de suministro. Hay aplicaciones como HarvestMark que ofrecen a los fabricantes de alimentos y bebidas la posibilidad de demostrar plena transparencia respecto a los productos de sus estanterías.

En este momento, el 70 % de los procesadores de alimentos usa códigos de barras 1D para el seguimiento y el rastreo. Todos los ingredientes entrantes se fechan con codificación de lotes que, en su mayoría, son códigos de barra 1D que se escanean según llegan a la planta. Esto facilita en gran medida el proceso de trazabilidad, ya que se usa en numerosos sectores y en toda la cadena de suministro.

Embalaje

La campaña para reducir el embalaje de plástico innecesario de los supermercados ha cobrado impulso en los últimos meses. En el Reino Unido, la Primera Ministra Theresa May se ha comprometido a eliminar todo el plástico evitable en un plazo de 25 años y ha instado a los supermercados a introducir zonas sin plástico donde la fruta y la verdura se vendan a granel. China ha ido un paso más allá con la batalla contra el plástico al prohibir la importación de 24 tipos de residuos sólidos, entre los que se incluyen el polietileno tereftalato y otros tipos de botellas y recipientes de plástico.

Unos incentivos de tal calibre han provocado que al menos el 89 % de los fabricantes debatan la gestión energética en las juntas directivas, según un estudio llevado a cabo por Siemens. Las empresas son cada vez más conscientes de los efectos negativos que sus procesos pueden tener en el medioambiente, especialmente aquellos del sector del embalaje.

Se prevé que los materiales empleados para embalar alimentos cambien drásticamente en los próximos años. Si desean adecuarse a la nueva demanda, los fabricantes tienen que asegurarse de que sus sistemas sean capaces de cambiar rápidamente a esos nuevos materiales con pocas paradas e interrupciones.

Además de todo esto, la popularidad de productos alimentarios con un periodo de caducidad más corto está impulsando importantes cambios en la cadena de suministro de alimentos y bebidas. Los modelos de distribución anteriores se diseñaban respecto a envíos a granel y se centraban en una gran proporción de alimentos ultraprocesados con un periodo de caducidad más prolongado. Sin embargo, ahora los supermercados están pidiendo lotes más pequeños de alimentos con un periodo de caducidad más corto. Por ello, es probable que aquellos fabricantes que solo sean capaces de producir lotes de grandes dimensiones se encuentren con una cantidad de desperdicios mayor en los próximos años.

Tras ser testigos del éxito de iniciativas como Veganuary, se prevé que la demanda de alimentos especializados continúe creciendo. La cadena de suministro de alimentos y bebidas nunca volverá a ser la misma. Para prosperar, los fabricantes de alimentos y bebidas tendrán que prestar atención a lo que los consumidores desean y adaptarse a ello.

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